Radiología pediátrica: cuidados especiales en niños

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La radiología pediátrica es una herramienta crucial para el diagnóstico y tratamiento de diversas patologías en los niños. Sin embargo, debido a la vulnerabilidad de los pacientes pediátricos, es esencial que los técnicos en radiología adopten todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad del paciente. En este post, exploraremos cómo los técnicos pueden garantizar la seguridad de los niños durante los estudios radiológicos, las técnicas más recomendadas y las precauciones que deben seguirse para minimizar los riesgos.

¿Por qué es importante la seguridad en la radiología pediátrica?

En el campo de la radiología, la seguridad siempre es una prioridad, pero en el caso de los pacientes pediátricos, esta responsabilidad aumenta significativamente. Los niños son más sensibles a la radiación debido a su mayor tasa de crecimiento celular y desarrollo. Una exposición excesiva o mal controlada puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas de salud a largo plazo, como cáncer. Es por esto que los técnicos en radiología deben aplicar técnicas especiales que reduzcan la exposición a la radiación mientras se obtienen imágenes diagnósticas de alta calidad.

Principales riesgos asociados a la radiología en niños

  1. Mayor sensibilidad a la radiación: Como mencionamos anteriormente, los niños tienen un riesgo mayor de daño por radiación debido a su tasa de crecimiento y desarrollo.
  2. Dificultades en la cooperación: Los pacientes pediátricos, especialmente los más pequeños, pueden tener dificultades para permanecer inmóviles durante los exámenes, lo que puede llevar a la necesidad de repetir las imágenes.
  3. Riesgo de sobreexposición: Si no se ajustan adecuadamente los parámetros del equipo de radiología, existe un riesgo de sobreexposición que puede tener efectos a largo plazo.

Estrategias para garantizar la seguridad en radiología pediátrica

Existen varias estrategias que los técnicos en radiología pueden aplicar para garantizar la seguridad del paciente pediátrico:

Uso de la dosis más baja posible (ALARA)

Uno de los principios más importantes en la radiología pediátrica es el enfoque ALARA (As Low As Reasonably Achievable), lo que significa que se debe utilizar la dosis más baja de radiación posible para obtener imágenes de calidad diagnóstica. Esto se logra ajustando los parámetros de exposición y utilizando técnicas especializadas en función del tamaño y la edad del paciente.

Protocolos específicos para pediatría

Es fundamental que los técnicos en radiología sigan protocolos de radiación específicos para niños. Estos protocolos suelen incluir ajustes en el voltaje, el amperaje y el tiempo de exposición en función del tamaño corporal del paciente. Además, el uso de colimadores para reducir el área de exposición también es crucial.

Reducción de la repetición de imágenes

Para evitar la repetición innecesaria de imágenes, los técnicos deben asegurarse de que el niño esté en la posición correcta y lo más inmóvil posible. En algunos casos, puede ser necesario utilizar dispositivos de inmovilización especializados para ayudar al niño a mantenerse quieto. Sin embargo, siempre se debe explicar el proceso a los padres y al niño para garantizar que se sientan cómodos y comprendan la importancia de la inmovilización temporal.

Uso de técnicas de imagen no ionizantes

Siempre que sea posible, se debe considerar el uso de técnicas de imagen que no utilicen radiación ionizante, como la resonancia magnética (RM) o el ultrasonido. Estas opciones eliminan el riesgo de exposición a la radiación, pero en algunos casos pueden no ser aplicables debido a la naturaleza del estudio.

Formación continua y concienciación

Es esencial que los técnicos en radiología se mantengan actualizados en las últimas técnicas y tecnologías disponibles en el campo de la radiología pediátrica. La formación continua es clave para garantizar que los técnicos sepan cómo minimizar los riesgos y maximizar los beneficios de las imágenes radiológicas. Además, deben estar bien informados sobre las nuevas normativas de seguridad y los avances tecnológicos que pueden ayudar a reducir aún más las dosis de radiación.

Comunicación efectiva con los padres y el niño

Uno de los aspectos más importantes para garantizar la seguridad en radiología pediátrica es una buena comunicación. Los técnicos deben explicar a los padres y al niño lo que se va a hacer, el propósito del estudio y las medidas de seguridad que se están tomando. Esto no solo ayuda a reducir la ansiedad del niño, sino que también puede mejorar la cooperación durante el examen. Además, al tener a los padres informados, es más probable que sigan las indicaciones necesarias antes y después del examen.

Empatía y adaptación del lenguaje

Es importante que el técnico adapte su lenguaje según la edad del niño, utilizando términos que puedan entender, y que muestre empatía ante las posibles preocupaciones del pequeño y de sus padres. Un ambiente tranquilo y amigable es clave para que el paciente pediátrico se sienta seguro y colabore mejor.

Importancia de la monitorización y la revisión constante

Después de cada procedimiento, los técnicos deben revisar cuidadosamente las imágenes para asegurarse de que sean de la calidad necesaria para el diagnóstico, minimizando así la necesidad de repetir el examen. Además, es fundamental que los equipos de radiología estén bien calibrados y sean revisados periódicamente para asegurar que funcionen correctamente y no emitan más radiación de la necesaria.

Equipos de radiología especializados para pediatría

En los últimos años, se han desarrollado equipos de radiología específicos para el uso en pacientes pediátricos. Estos equipos están diseñados para ajustarse mejor al tamaño del cuerpo de los niños, reduciendo así la exposición innecesaria a la radiación. Además, estos equipos permiten obtener imágenes de alta calidad con dosis de radiación más bajas. Es fundamental que los centros de salud inviertan en este tipo de tecnologías para garantizar la seguridad de sus pacientes más jóvenes.

La seguridad en la radiología pediátrica es una responsabilidad compartida entre el técnico, el equipo médico y los padres del niño. A través de la aplicación de técnicas avanzadas, la minimización de la exposición a la radiación y una comunicación clara y empática, los técnicos en radiología pueden garantizar que los pacientes pediátricos reciban el mejor cuidado posible sin comprometer su seguridad. Al mantenerse actualizados y seguir los protocolos adecuados, los técnicos pueden marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de los niños que requieren estudios radiológicos.