Cómo preparar a un paciente pediátrico para una resonancia magnética

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Realizar una resonancia magnética (RM) a un niño puede presentar varios desafíos. La ansiedad, la incomodidad ante el entorno desconocido y la dificultad para mantener la inmovilidad son algunos de los obstáculos comunes. Por lo tanto, la preparación adecuada es crucial para garantizar que el procedimiento sea lo menos estresante posible tanto para el menor como para los profesionales involucrados. En este artículo, te explicaremos cómo preparar a un paciente pediátrico para una resonancia magnética de manera efectiva, abordando técnicas y estrategias específicas que facilitan el proceso.

¿Por qué es importante preparar al niño para una resonancia magnética?

Preparar a un paciente pediátrico para una resonancia magnética no solo implica garantizar la correcta realización del examen, sino también minimizar el estrés y la ansiedad del niño y su familia. Una buena preparación reduce la necesidad de sedación o anestesia, disminuye el riesgo de movimientos involuntarios que comprometan la calidad de la imagen y mejora la experiencia global del paciente.

El éxito de la resonancia magnética en pacientes pediátricos depende en gran medida de la cooperación del menor, lo que hace que la preparación sea esencial para lograr imágenes claras y precisas.

Paso a paso para preparar a un paciente pediátrico para una resonancia magnética

Paso 1: Comunicación adaptada a la edad del paciente

Una comunicación clara y comprensible es fundamental cuando se trabaja con pacientes pediátricos. Es importante adaptar el lenguaje según la edad del niño para que pueda entender qué sucederá durante la resonancia magnética sin asustarse. Las estrategias de comunicación por edad son las siguientes: 

  • Niños pequeños (3-6 años): usa palabras sencillas y explica que la máquina hará ruido, pero no le causará daño. Es útil hacer comparaciones con algo que el niño ya conozca, como un túnel o un gran círculo.
  • Niños mayores (7-12 años): proporciona una explicación más detallada sobre el procedimiento, hablando sobre el tiempo que tomará y la necesidad de quedarse quieto. Ofrece apoyo emocional, explicando que estarán acompañados durante todo el proceso.
  • Adolescentes: los adolescentes generalmente pueden manejar explicaciones más técnicas, por lo que es recomendable describir cómo funciona la resonancia y la importancia de mantener la calma para obtener buenos resultados.

Paso 2: Familiarización con el entorno

El entorno de la resonancia magnética puede ser intimidante para un niño. Por lo tanto, es útil familiarizar al paciente pediátrico con la sala de RM y el equipo. Algunas instituciones ofrecen visitas previas o simulaciones con dispositivos de juguete para que el niño se sienta más cómodo el día del examen. Es aconsejable: 

  • Mostrar videos o imágenes del equipo de resonancia antes del procedimiento.
  • Simulaciones: algunas clínicas utilizan simulaciones sin exposición a radiación para que el niño practique estar en la máquina.
  • Opción de compañía: explicar al niño que sus padres o un adulto de confianza podrán acompañarlo dentro de la sala, lo que le brindará una mayor sensación de seguridad.

Paso 3: Reducir la ansiedad del paciente pediátrico

El uso de técnicas para reducir la ansiedad es clave en la preparación de un paciente pediátrico para una resonancia magnética. Un ambiente relajado puede ayudar al niño a cooperar mejor durante el examen. Entre los métodos de reducción de ansiedad se encuentran: 

  • Música o cuentos: permitir que el niño escuche música o un cuento en auriculares mientras se realiza la resonancia puede reducir el estrés.
  • Técnicas de relajación: enseñar técnicas de respiración o relajación simples, como inhalar y exhalar lentamente, puede ser muy útil.
  • Sedación leve: en algunos casos, cuando la ansiedad es muy alta, se puede considerar la sedación leve bajo supervisión médica.

Paso 4: Preparación física antes del procedimiento

Además de la preparación emocional, es importante que el paciente pediátrico esté preparado físicamente para la resonancia magnética. Esto incluye asegurarse de que el niño no ingiera alimentos ni líquidos si la RM requiere sedación.

Recomendaciones previas al examen:

  • Ayuno: si el niño necesita sedación, asegúrate de que cumpla con las pautas de ayuno que el equipo médico ha proporcionado.
  • Eliminación de objetos metálicos: antes de entrar en la sala de RM, es esencial que el niño no lleve ningún objeto metálico en su ropa o accesorios. Explica esto claramente a los padres para evitar retrasos.
  • Ropa cómoda: aconseja a los padres que vistan al niño con ropa cómoda, preferiblemente sin botones o cremalleras metálicas.

Paso 5: Involucrar a los padres en el proceso de preparación

Los padres juegan un papel fundamental en la preparación de un paciente pediátrico para una resonancia magnética. Su participación puede influir en el nivel de tranquilidad del niño y en el éxito del procedimiento.

Formas de involucrar a los padres:

  • Explicarles el proceso: informar a los padres sobre cada paso del examen les permite transmitir seguridad y confianza al niño.
  • Enseñarles técnicas de apoyo: proporcionar a los padres herramientas para calmar a sus hijos, como el uso de palabras positivas y técnicas de distracción.
  • Aclarar dudas: resolver cualquier pregunta que puedan tener sobre la RM y sus efectos ayuda a reducir la ansiedad en el entorno familiar.

Involucrar a los padres no solo mejora la experiencia del paciente pediátrico, sino que también crea un ambiente de cooperación entre los profesionales médicos y la familia.

¿Cuánto dura la resonancia magnética en niños?

La duración de una resonancia magnética en niños puede variar según el área del cuerpo que se esté examinando y la cooperación del niño. En general, una resonancia puede durar entre 20 y 90 minutos. Los exámenes más sencillos, como imágenes de la cabeza o el abdomen, tienden a estar en el rango más corto, mientras que estudios más detallados o de varias áreas pueden llevar más tiempo. Si es necesario, la sedación se utiliza para ayudar al niño a mantenerse inmóvil durante el tiempo requerido.

La resonancia magnética en niños es un procedimiento no invasivo que utiliza campos magnéticos y ondas de radio para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo sin el uso de radiación. En pediatría, el mayor reto es mantener al niño quieto durante el examen, ya que la inmovilidad es crucial para obtener imágenes claras. La preparación adecuada de un paciente pediátrico para una resonancia magnética es clave para lograr imágenes de alta calidad y reducir el estrés tanto para el niño como para su familia. Desde la comunicación efectiva y adaptada a la edad del paciente hasta la familiarización con el entorno y el uso de técnicas para reducir la ansiedad, cada paso es esencial para el éxito del procedimiento.